UNIDAD 2.1 LAS FORMAS DEL DISCURSO

1. CLASIFICACIÓN DE LOS TEXTOS

Los géneros discursivos se agrupan en diversas tipologías establecidas en función diferentes criterios. Entre los más habituales a la hora de clasificar los textos encontramos: 

  • Según el ámbito de uso
  •  Según las tipologías textuales o modalidades textuales, los textos pueden ser narrativos, descriptivos, expositivos, argumentativos dialogados. En general, en los textos no aparece una única modalidad textual, sino varias secuencias pertenecientes a distintas modalidades. En estos casos, se puede distinguir entre la secuencia dominante y la secuencia secundaria.
  • Según el género : son las distintas formas de expresión que tenemos a nuestra disposición y que presentan unas características estructurales y lingüísticas determinadas. Por ejemplo, la carta, la novela, una receta o un artículo…De hecho, en general, cuando nombramos un texto hacemos referencia, en primer lugar, a su género textual y, posteriormente, lo agrupamos dentro de una tipología textual concreta y de un ámbito de uso determinado.  

1.1 ÁMBITO DE USO

Cuando hablamos del ámbito de uso, hablamos del área de conocimiento o disciplina académica en la que se encuadran un texto. En definitiva, a aquellos espacios de comunicación social en los que se realizan los actos comunicativos: el ámbito familiar, el ámbito académico, los medios de comunicación, las instituciones, etc. Se trata, en definitiva, de espacios variados y diversos, lo que ha originado que no exista una clasificación unánime ni consensuada a la hora de diferenciar los textos desde este punto de vista. 

No obstante, lo más habitual suele ser distinguir los siguientes tipos de textos según su ámbito de uso:

1.2 TIPOLOGÍA o MODALIDAD TEXTUAL

Luis González Nieto en Teoría lingüística y enseñanza de la lengua (Lingüística para profesores) afirma que «una de las tareas que se han impuesto el análisis del discurso y la lingüística del texto es la de establecer una tipología textual con criterios más rigurosos y sistemáticos (…) Pero el problema radica precisamente en la variedad de factores que intervienen en la configuración de los textos».

Existe, por lo tanto, una gran dificultad a la hora de establecer una clasificación definitiva de los textos que nos permita establecer unas tipologías textuales claras. De ahí la falta de unanimidad encontrada. No obstante, una de las clasificaciones que más éxito ha obtenido es la de Werlich (1975), quien distingue cinco tipos de textos: narrativos, descriptivos, expositivos, argumentativos e instructivos.

La teoría anterior fue recogida y reelaborada por Jean-Michel Adam (1991) en Les textes: types et prototypes. Adam, que prefiere hablar de secuencias (según él, el texto es una estructura secuencial, ya que está formado por un número n de secuencias), distingue los siguientes tipos de secuencias: narrativa, descriptiva, expositiva y dialógico-conversacional. Esta clasificación, elaborada por Adam, cuenta también con gran número de seguidores.

Para conocer las características más destacadas de los tipos de textos mencionados, pincha en los siguientes enlaces:

En cualquier caso, teniendo en cuenta que las modalidades y los géneros textuales propios de esta etapa postobligatoria son de tipo argumentativo y se inscriben dentro del ámbito de los medios de comunicación, es necesario que prestaremos especial atención a los géneros periodísticos de opinión (artículo, columna y editorial) y obviáramos todos los demás. A continuación te enlazamos el material teórico que trabajaremos en esta parte de la unidad.

1.3 EL GÉNERO TEXTUAL.

Los géneros textuales son las distintas formas de expresión que tenemos a nuestra disposición y que presentan unas características estructurales y lingüísticas determinadas. Así, por ejemplo, el reportaje, la noticia, la novela, la carta, el anuncio, la receta, etc., son géneros textuales fácilmente identificables por los hablantes y que se dan en situaciones comunicativas concretas. De hecho, en general, cuando nombramos un texto hacemos referencia, en primer lugar, a su género textual y, posteriormente, lo agrupamos dentro de una tipología textual concreta y de un ámbito de uso determinado.  

En este enlace encontrarás clasificados cada uno de los géneros textuales dentro de su ámbito de uso y de su tipología textual. 

1.4 LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación son un pilar fundamental de la sociedad, y es que el discurso público que da cuenta de la realidad inmediata y global en el que nos movemos se gesta a través de la información que estos transmiten.

El periodismo, en tanto discurso social, nos llegó desde el s. XIX vinculado a la difusión ideológica y a la prensa escrita, pero es durante el s. XX cuando los nuevos canales de comunicación ( radio, TV, internet) lograron llegar a cada rincón de la sociedad. Así, en las últimas décadas, las tecnologías de la información han permitido diversificar audiencias y contenidos a través de los cibermedios. Estos se pueden definir como modelos interactivos que formulan una comunicación multimedial que, a partir de la creación de un supertexto y un metalenguaje específico, es capaz de integrar la modalidad escrita, oral y audiovisual en un solo medio (ciberespacio), ocupando un lugar privilegiado en la comunicación social sobre la que ejercen, con mayor intensidad que nunca, un poder absoluto.

Prensa escrita versus prensa digital

Los géneros periodísticos son modelos de enunciación que ofrecen patrones de escritura y lectura predefinidos. Tradicionalmente, los géneros de la prensa escrita se han clasificado en tres apartados:

  • Géneros de información: tiene por objeto mostrar hechos de la actualidad
  • Géneros de formación u opinión: presentan como prioridad la toma de postura del periodista frente a los datos y hechos expuestos
  • Género de interpretación: su finalidad principal es relacionar una noticia con su contexto e interpretar el sentido de los acontecimientos mostrados

Con todo, los medios sociales y la web 2.0 han originado numerosos cambios en los medios de comunicación. La rapidez en la difusión de noticias, la diseminación instantánea y global de estas a través de las redes, blogs…han modificado el trabajo tradicional del periodismo, pero con un efecto colateral no siempre positivo: el binomio sobreinformación/desinformación. Y es que, en el nuevo modelo, muchas veces, la información se adecua a los gustos e intereses de los receptores, y son estos los que interactuan con las plataformas de forma más o menos consciente.

Esta situación que describe el paso de un modelo de control de la información ejercido por parte de las élites periodísticas y políticas, a una dinámica en la que el receptor es también productor y creador de noticias. Si embargo, el periodismo veraz que indaga, contrasta e informa ve disminuidos sus recursos, lo que deja la información en manos de intereses publicitarios y crematísticos. Os propongo un ejemplo y una reflexión a través del texto La tiranía del algoritmo.

2.2 Alfabetización internacional y verificación de los datos.

Los cambios en los hábitos de consumo informativo, junto con la inmediatez y gratuidad de la mayoría de los medios de internet, han supuesto, amén de convertirnos a nosotros mismos y a nuestros datos en mercancia de cambio de las grandes tecnológicas, una dificultat enorme para contrastar y verificar la información. Frecuentemente, se desconoce la fuente de información y se enmascaran intereses ideológicos o económicos omitiendo los principios de equidad e imparcialidad que forman parte del código deontoológico de todo periodista que se precie. La desinformación se ha convertido en uno de los principales problemas del s. XXI.

Noticias falsas y alfabetización informacional.

Los bulos no son de ahora

Se conocen como fake newsnoticia falsanoticia falseada, al tipo de bulo que consiste en un contenido seudoperiodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, TV, redes sociales…que tiene como objetivo desinformar a un público en específico. Por tanto, se diseña y emite con la intención deliberada de engañar, inducir a error, manipular decisiones personales, desprestigiar o enaltecer a una institución, entidad o persona u obtener ganancias económicas o rédito político.

Habitualmente una noticia falsa no lo es completamente, sino que su falsedad aparece marcada por matices específicos: se utilizan fuentes pseudocientificas, sus contenidos son claramente tendenciosos e incitan al odio interesadamente,titulares sensacionalistas que buscan la adhesión incondicional ideológica a golpe de click, obtención de ingresos extra por número de visitas a la página…

Actualmente, se sabe que existen factores psicológicos que motivan a creer en noticias falsas e impulsan a los lectores fascinados por lo impactante, a compartirlas, pero es necesario contribuir en la lucha contra la desinformación. Aquí algunos consejos para verificar la información que recibimos:

  • Contrasta la noticia con cuentas y fuentes institucionales
  • Comprobar quién firma la información
  • Leer con atención todo el cotenido
  • Comprobar la fecha de publicación
  • Consultar plataformas de verificación

Tradicionalmente se ha hablado de alfabetización aludiendo a la capacidad de leer y escribir, pero desde hace algunos años la noción se ha ampliado al ámbito de la información. Ahora hablamos de alfabetización informacional entendida como la capacidad de ideintificar, lozalizar, obetener, organizar información, datos y contenidos digitales, evaluando su finalidad y relevancia. Un enfoque que se centra en el sujeto como ente que es capaz de ejercer una ciudadanía crítica, democrática y constructiva.

MATERIAL DE REFUERZO Y AMPLIACIÓN.

EL DEBATE ACADÉMICO

Alaska ¿naturaleza virgen o petróleo?

­Argumentar es aportar razones para defender una opinión, un punto de vista. Argumentamos cuando creemos que debemos apoyar o refutar un hecho o asunto. Al argumentar pretendemos que el otro cambie de opinión, se convenza, se ponga del lado del punto de vista que defendemos. Para conseguir el efecto perlocucionario de la argumentación, es decir, que el destinatario resulte persuadido, el productor del texto persuasivo deberá reunir argumentos –pruebas, razones-­ con los que dar credibilidad a su discurso y presentarlos coherentemente.

Por su parte, el debate​ es un acto de comunicación en el que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y en la que cada uno expone sus ideas y defiende sus opiniones e intereses. Según su espontaneidad, el debate se clasifica en aquellos formales, los que tienen un formato preestablecido, así como el tema específico a discutir, y que cuentan con un moderador; y aquellos informales que no son previamente acordados, donde no existe un moderador directo, y prima la libertad de argumentación.

Debatir nos permite ver diferentes perspectivas respecto a temas concretos sobre los que existen opiniones divergentes. Hace posible que intercambiemos puntos de vista y construyamos una visión más completa acerca de la realidad. También favorece el pensamiento crítico. A continuación os dejo una guía que explicaremos sobre cómo realizar un debate académico en el aula:

A continuación algunos temas que nos pueden servir para iniciar este debate.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

84 − = 79