UNIDAD 4. EL GÉNERO NARRATIVO (1). HISTORIA Y LEYENDA

NOVELAR LA VIDA

Los relatos son tan antiguos como el propio lenguaje. El ser humano ha desead y ha necesitado, conservar sus tradiciones, sus metas morales y sus historias personales y colectivas en un formato que las hiciera transmisibles al propio grupo social y a las generaciones venideras. Por eso se aprendía y narraban cuentos, primero oralmente, después, por escrito, cuando las tablillas de arcilla, la piel, las telas, los juncos o papiros pudieron reflejar en dibujos o en letras ese saber.

El ser humano es, pues, un contador de historias. No hay nada, quizá, que nos defina tanto como nuestra capacidad de ficción, de crear y recrear nuestro entorno. Y es que las vidas humanas crecen al lado del susurro de los cuentos, desde la más tierna infancia y en los ámbitos más dispares: el cuento maravilloso antes de dormir, en el hogar; las fábulas, las leyendas, el cuento literario en la escuela; o la prensa, el cine, la radio o internet del ámbito social….etc.

Unos proceden del acervo cultural europeo o oriental ( El Decameron, Las mil y una noches...); otros de las tradiciones orales de los pueblos y ciudades ( el ojáncano, las anjanas, el sacamantecas, el tentirujo…); y otros más, de la imaginación fértil de los contadores de historias: los bardos de la Edad Antigua, los juglares medievales, los clérigos, reyes y nobles deseosos de aleccionar, los soldados vividores de aventuras, las monjas inspiradas, los viajeros curiosos o los narradores de costumbres. Todos ellos logran que nos internemos en otros mundos, sugestionados por un «Ábrete Sésamo» o un «había una vez».

ELEMENTOS COMPOSITIVOS DE LA NARRACIÓN

La magia del cuento se apoya en una serie de elementos compositivos que han ido depurándose a lo largo de los siglos. Por norma, definimos el género narrativo como el conjunto de textos que cuentan ( de forma oral o escrita) hechos reales o imaginarios que les suceden a unos personajes en un lugar y tiempo determinados.

Aquí tenéis un enlace a un diagrama que concreta la información, según lo visto en clase. Pincha aquí

LA ÉPICA Y EL CANTAR DEL MIO CID

La épica, género literario que narra en verso las hazañas de un héroe, ha sido cultivada por la gran mayoría de grandes civilizaciones. De hecho, el Poema de Gilgamesh, escrito en tablillas de arcilla en las que se utilizaba la escritura cuneiforme, tiene cuatro mil años de antigüedad. Se trata de un género muy cercano al alumno, quien lo consume frecuentemente a través del cine, por lo que le resulta sencillo reconocer los ingredientes habituales de este tipo de textos: heroísmohazaña, gesta, aventura, lealtad… ¿Quién es capaz de negar el carácter épico de películas como Las crónicas de NarniaTroya o El señor de los anillos, o de series como Juego de tronos

He aquí la sinopsis de La comunidad del anillo, a la que hemos añadido el prólogo con que empieza la primera parte de la exitosa trilogía. A partir de estos dos fragmentos trabajaremos en clase los rasgos de este subgénero narrativo.

En la Tierra Media, el Señor Oscuro Sauron ordenó a los Elfos que forjaran los Grandes Anillos de Poder. Tres para los reyes Elfos, siete para los Señores Enanos, y nueve para los Hombres Mortales. Pero Sauron también forjó, en secreto, el Anillo Único, que tiene el poder de esclavizar toda la Tierra Media. Con la ayuda de sus amigos y de valientes aliados, el joven hobbit Frodo emprende un peligroso viaje con la misión de destruir el Anillo Único. Pero el malvado Sauron ordena la persecución del grupo, compuesto por Frodo y sus leales amigos hobbits, un mago, un hombre, un elfo y un enano. La misión es casi suicida pero necesaria, pues si Sauron con su ejército de orcos lograra recuperar el Anillo, sería el final de la Tierra Media.

Como vemos, los textos épicos relatan sucesos histórico-legendarios asociados a la figura de un héroe, un guerrero que representa los valores de una comunidad y que se ofrece a los receptores como modelo de comportamiento. Pero a diferencia de otros poemas épicos europeos (el anglosajón Beowulf o el alemán Cantar de los nibelungos), nuestra épica se caracteriza por la verosimilitud, lo cual implica presentarnos un héroe profundamente humanizado con rasgos muy poco habituales en otros textos medievales: mesura, sentido del humor, religiosidad, ternura o sensibilidad, todos ellos presentes en Rodrigo Díaz de Vivar, protagonista de nuestro principal poema épico, el Cantar de Mio Cid.

LOS CANTARES DE GESTA

La Edad Media es la época en la que surgen los primeros textos épicos fijados por la escritura romance,
a fines del siglo XI.
 Sin embargo, durante el periodo se llamarán cantares de gesta (del latín gesta-orum,
«hechos, hazañas» y en ellos, por norma, se resaltará el espíritu heroico que anima a una colectividad
en un periodo crucial para la formación de la identidad nacional. Los cantares conservados no llegan al centenar, en su mayoría están en lengua francesa y otros, en ínfima proporción en provenzal y en castellano. Entre otros, podemos destacar: la Chanson de Roland, en Francia, el Cantar de los Nibelungos, en Alemania, el Beowulf para los sajones y el Cantar de Mío Cid, en España.

La extensión de estos cantares es muy irregular: oscila entre los ochocientos y los veinte mil versos, si bien los de mayor longitud suelen ser tardíos y presentar contaminaciones con la novela. Al igual que la epopeya, no se componían para ser leídos, sino para ser escuchados y de divulgarlos se encargaban los juglares, que se solían acompañar de instrumentos de cuerda y que ejercitaban su misión frente a toda suerte de público.

Fusión de Historia y poesía

Como ya se ha señalado, el cantar de gesta genuino tiene un fondo histórico cierto, al que es más o menos fiel. Sin embargo, esta fidelidad a la exactitud histórica de lo narrado reviste una serie de matices. Por lo general, cuanto más remoto es el asunto de una gesta, más pesan en ella las versiones tradicionales y legendarias de los hechos y más se aparta de la realidad histórica, al paso que, cuando relata hechos sucedidos en un pasado próximo, la fidelidad a lo que realmente acaeció es mayor, entre otras razones porque el público que ha de escuchar los versos conoce con más precisión el asunto y
sus personajes. Por otra parte, cuando la gesta tiene por escenario las mismas tierras en que se Desarrollaron los acontecimientos que poetiza, suele mantener unos datos geográficos, ambientales y sociales mucho más fieles a la realidad que aquellas gestas que transcurren en países lejanos y exóticos.

Cantos, noticias y juglares.

La crítica debate desde hace siglo y medio cómo se generaron estos relatos más o menos históricos que son los cantares de gesta, y hay quien sostiene, que determinados acontecimientos, sobre todo grandes campañas militares, suscitaron inmediatamente cantos que narraban sus trances más salientes o las Hazañas de los guerreros más famosos, con la finalidad de informar a una colectividad vivamente interesada. Por tanto, en origen, serían algo así como breves composiciones en verso, o «cantos
noticieros»,
que podríamos comparar, en cuanto a su finalidad informativa, a los modernos reportajes
periodísticos
. Muchos de estos relatos debieron de conservarse en la memoria popular y en la tradición juglaresca hasta que, en un momento determinado, el juglar, con libertad creadora, construiría un relato versificado, con su planteamiento, nudo y desenlace, entreteniéndose en la caracterización de los personajes, en las descripciones de las batallas, en los diálogo, en las relaciones amorosas y en todo aquello que, por lo general, entretuviese al público.

Parece evidente que en una época remota las gestas fueron creaciones orales sin forzosa transcripción a la escritura. Pero si hoy conocemos cantares de gesta, lo debemos exclusivamente a que hubo amanuenses que los copiaron en manuscritos. Entre éstos hay un pequeño número que se denominan cuadernos juglarescos porque constituían el memorándum o libreto del juglar, con los
cuales éste refrescaba la memoria antes del recitado o aprendía cantares que hasta entonces le eran desconocidos. Con todo, el recitado juglaresco era extraordinariamente libre y amoldable.

El argumento: la biografía fabulosa del héroe

Las figuras centrales de los cantares de gesta son héroes históricos cuya empresa y cuyas hazañas suscitaron la admiración y el orgullo nacional, como lo son Carlomagno para Francia y el Cid Campeador para Castilla. De ahí que la estructura básica de estos poemas, a nivel argumental, siempre sea la misma: el enfrentamiento entre dos grupos de personajes, el protagonista (o protagonistas) y el antagonista (o antagonistas); enfrentamiento que se producía principalmente por motivos religiosos, de honor, de ley o morales. En consecuencia, la epopeya divulga en primer lugar y ante todo, los hechos del protagonista en una etapa cumbre y decisiva de su vida.

Pero con esto no queda satisfecha la curiosidad del público, que quiere conocer lo que sucedió antes y después, los orígenes y las consecuencias de lo más sabido, y los juglares han de responder a este deseo. De ahí que las gestas se vayan extendiendo y organizando en ciclos, o sea, en acumulación de cantares de épocas diversas, cuyo conjunto viene a convertirse en una especie de historia poética de héroes o de linajes de héroes.

Por ello, la invención invade cada vez más el campo de la tradición nacida de la historia, y así surgen cantares sobre la infancia o juventud de los héroes, con datos fabulosos, como los que poseemos sobre las mocedades de Carlomagno y el Cid. En ellos el residuo histórico se va diluyendo y cada vez más es patente el influjo de la novela de aventuras de caballeros, que ha surgido en la segunda mitad del siglo XII de la mano de Chrètien de Troyes.

EL CANTAR DEL MIO CID

El Cantar de Mio Cid es la primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua romance. Consta de 3.735 versos y relata las hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Don Rodrigo Díaz de Vivar.

El poema está escrito en castellano medieval y compuesto alrededor del año 1200 (fechas post
quem y ante quem: 1195-1207). Se desconoce el título original, aunque probablemente se llamaría gesta o cantar. La obra nos ha llegado a través de un ejemplar manuscrito único que actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional en Madrid. Se trata de un tomo de 74 hojas de pergamino grueso, al que le faltan tres, una al inicio y dos entre las hojas 47, 48 y 69, 70. El manuscrito es un texto seguido sin separación en cantares.

 EL CID; HISTORIA Y LEYENDA DE UN SEÑOR DE LA GUERRA

Los folios que faltan dificultan comprender el motivo del destierro y la partida del Cid. Sin embargo, la Crónicasde los veinte reyes nos ha permitido hacernos una idea aproximada. Por ello, antes de
seguir la explicación del texto, nos vamos a asomar a la figura del Cid histórico. Rodrigo Díaz nació en Vivar, Burgos, hacia 1040; provenía de una familia de infanzones ( nobleza baja). Se educó con el príncipe D. Sancho, heredero del reino. Al ser este proclamado rey, Sancho dio a Rodrigo el mando del ejército; con tal cargo combatió en las batallas que el monarca sostuvo contra sus hermanos Alfonso de León, García de Galicia y Urraca, señora de Zamora. D. Sancho murió asesinado cuando ponía cerco a esta ciudad; se sospechó que en ello había tomado parte activa el rey d. Alfonso. Según la leyenda, Rodrigo tomó juramento en Santa Gadea de Burgos, de que no había participado en el crimen. Con ello perdió el favor real, aunque su prestigio militar entre el pueblo será grande. 

Aún así, el rey quiso atraerlo a su causa por lo que le ofreció en matrimonio a una dama de estirpe regia, Dª Jimena, y le confió la misión de cobrar tributos al rey moro de Sevilla, Motámid. Camino a Sevilla, fue atacado por un ejército de moros y por García Ordoñez, nuevo jefe del ejército militar y mortal enemigo suyo. El Cid y sus mesnadas consiguieron derrotarles y, de regreso a Castilla, García Ordoñez acusó al Cid
de haberse quedado parte de los tributos. En 1081 Rodrigo es desterrado de Castilla.

Acompañado de vasallos y parientes, marchó al reino moro de Zaragoza donde como jefe del ejército combatió contra los catalanes y aragoneses; aunque nunca contra los castellanos. En 1087, ante la inminente irrupción de los almorávides, el rey por necesidades le levantó el destierro aunque el Cid, sintiéndose a disgusto, prefiere salir nuevamente de Castilla e intentar la conquista de Valencia. Obtiene
tributos del rey moro de Valencia y finalmente, en 1094 conquista la plaza instalando allí su corte. Murió en 1099 estando enterrado en el Monasterio de Cerdeña, puesto que en 1101 los castellanos tuvieron que evacuar nuevamente Valencia, reconquistada por los almorávides. La reconquista definitiva de
Valencia la lograron los catalanes y aragoneses en 1236.

Si os interesa saber algo más sobre el caballero Rodrigo Díaz de Vivar y su relación con la leyenda, podéis ver este documental  en el que Javier Peña Pérez, catedrático emérito de Historia Medieval de la Universidad de Burgos, nos aclara las principales diferencias entre la leyenda y la historia real del Cid:

     El historiador David Porriñas, investigador y profesor en la Universidad de Extremadura y un reconocido estudioso de la guerra en la Edad Media y del propio Campeador, acaba de publicar un ensayo tan erudito como apasionante sobre la figura del Cid: El Cid: historia y mito de un señor de la guerra, con prólogo del catedrático de Historia Medieval y acreditado cidista Francisco García Fitz.

En su ensayo, David Porriñas se centra especialmente en la actividad bélica de Rodrigo Díaz y lo muestra como un gran hombre de acción. Un guerrero aventurero y oportunista que se mueve con habilidad y pragmatismo extremos en la frontera difusa entre la cristiandad y el Islam al frente de una hueste de tropas híbridas compuesta por su propia mesnada y contingentes musulmanes. Un mercenario en busca de botín y señor al que servir en un mundo mestizo, en el que los reinos cristianos y las taifas musulmanas guerrean y se alían sin importar la religión. También lo presenta como un combatiente temible y sanguinario, que se granjea fama de invencible en la batalla.

No existieron elementos legendarios de la figura del Cid como su caballo Babieca o sus dos espadas, Tizona y Colada; tampoco los nombres de sus hijas coinciden; en realidad, tenía tres hijos, Diego, María y Cristina. Tampoco ultrajaron a sus hijas los infantes de Carrión ni ganó una batalla después de muerto. El duelo con el padre de Jimena también es inventado; lo mismo que la jura de Santa Gadea, ningún noble podía desafiar así al poder haciendo jurar al rey… y seguir vivo.

EL CID LITERARIO. EL CANTAR DE MIO CID

El tema de la datación de la obra ha sido una cuestión muy debatida, por los diversos problemas que ha planteado la datación del manuscrito y del texto. Dada la historicidad que se supone al cantar, este debió escribirse poco después de los hechos, poco después de la muerte del Cid. Algunos estudiosos hablan de una doble autoría:un juglar de la región de S. Esteban de Gormaz compondría, hacia 1120 la primera parte. Posteriormente, un juglar de Medinacelli, hacia 1140 habría refundido el primer cantar y añadido los dos finales.

Frente a este grupo, se sitúan quienes hablan de una redacción más tardía. Para ello se basan en la inscripción que encontramos al final del manuscrito: “Per Abbat le escribió en el mes de mayo de 1245”. Esta fecha pues, que se correspondería en nuestro calendario actual al 1207, sería así la propuesta por este segundo grupo de estudiosos. Para ellos, no existiría la doble autoría anterior, pues sería Per Abbat el copista (escribir en la época significaba copiar) de un texto escrito por otra persona. Con todo, el texto de la Biblioteca Nacional sería una copia del XIV de aquella que Per Abbat realizó.

     En el siguiente enlace estudiaremos con detalle el ARGUMENTO, LA ESTRUCTURA Y LOS TEMAS DEL CANTAR:                 El Cid literario   

Os enlazo el resumen del tema a través de la siguiente presentación: Cantar del Mio Cid.pptx

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