EL MITO Y LA ÉPICA, DOS GÉNEROS UNIVERSALES
A menudo se suele confundir el
mito con otro tipo de narraciones como los cuentos, las fábulas, las
leyendas o la épica. Sin embargo, no son iguales. El mito
(del griego μῦθος, mythos,
«relato», «cuento») es un
relato tradicional que se refiere a acontecimientos prodigiosos,
protagonizados por
seres sobrenaturales o extraordinarios,
tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes
fantásticos, que
forma parte del sistema de creencias de una cultura,
de su cosmovisión
(manera de explicar el mundo). Como los demás géneros narrativos
tradicionales es un texto cuyo origen es oral. Por otra parte, los
mitos1
son narraciones fundamentales, ya que responden a las preguntas
básicas de la existencia humana. Tal vez por ello, existen mitos
religiosos (como el nacimiento de los dioses, la creación del
mundo…), políticos (como la fundación de Roma) o sobre temas
particulares (como el maíz con los pueblos prehispánicos, las vacas
sagradas, el cerdo…). Todos pertenecen al orden de las creencias
por ello, si bien son explicaciones, en su mayoría carecen de valor
racional, su valor es cultural.

La palabra épica
significa narración
y aunque se
relaciona con la función mítica o explicativa del lenguaje, por
norma, son composiciones que se apoyan en una base
histórica unánimemente
admitida por el público. Así son historias consideradas verdaderas,
que suelen sustituir el conocimiento histórico en una época en la
que el pueblo llano no tenía acceso a las crónicas. Además, se
forjan en torno a un
héroe o a un
acontecimiento
característico que
se desea mantener en
la memoria colectiva.
Así, por tanto, sucede en un tiempo real histórico, en lugares
reconocibles por el oyente o lector y con protagonistas reales
(Carlomagno, el Cid…). Del mismo modo, su función es
exclusivamente etiológica (legitimidad política).
En las más distintas y alejadas
culturas ha existido o existe todavía una poesía tradicional que
celebra las hazañas de los antepasados, las victorias del propio
pueblo y las guerras contra vecinos u opresores; que encomia el valor
de los héroes muertos gallardamente, y que narra traiciones,
venganzas y luchas internas. Es tarea difícil trazar un inventario
de la poesía heroica universal, en el que entrarían obras
aparentemente tan diversas como los poemas griegos Iliada
y Odisea, el asiático
Gilgamesh,
el germánico Hildebrand, los anglosajones Beowulf
Maldon, Brunanburth, etc., los Edda
escandinavos, el francés Cantar
de Roldán y el
castellano Cantar del Cid. Tendría que entrar también en este
inventario la poesía heroica que ha vivido oralmente y ha sido
recogida desde hace siglo y medio en diversos países. Se trata de
poemas tradicionales de Rusia, sobre todo los localizados en las
remotas regiones del lago Onega y del mar Blanco, de Ucrania, de
Bulgaria, de Yugoslavia, de Albania, de Grecia, de Estonia… por lo
que se refiere a Europa. En Asia, los poemas de los caucasianos,
armenios y osetas, los de los calmucos, uzbekos y kara-kirguiz; los
de los vacutos y los ribereños del Liena, en Siberia; los de los
pobladores del oeste de Sumatra y de la islajaponesa de Hokkaidó;
los de algunas tribus de Arabia. Así mismo, en África, se han
hallado muestras de poesía bélica en Sudán.
