
En lo que sigue encontrarás un recorrido por la poesía y la historia cultural reciente de nuestro país y de Europa, desde la Transición y la Movida, hasta la caída del muro de Berlín y la llegada de la Postmodernidad. Veinticinco años en los que los cambios en la sociedad española se han sucedido suceden con rapidez. La libertad de expresión, la vuelta de los intelectuales exiliados, la legalización del PCE, la proliferación de medios de comunicación, la sociedad de consumo, la globalización, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, han propiciado nuevas formas de expresión y experimentación en la poesía, desde la llamada poesía de la experiencia hasta las formas propias del nuevo milenio, como la poesía entrometida, la poesía queer , o a fórmulas propias de la poética millennial, con sus miles de followers a través del Facebook e Instagram.
CONTEXTO HISTÓRICO. TRANSICIÓN, DEMOCRACIA E INTEGRACIÓN EN EUROPA
LA POESÍA DEL U´LTIMO CUARTO DEL S. XX
Tras la muerte de Franco se produjeron las primeras elecciones democráticas en España, se promulgó la Constitución y se produjo una etapa de europeización.
Culturalmente nos situamos en la época que va desde la llamada movida madrileña a la denominada posmodernidad. Entre ambos polos, un fenómeno contracultural que rechaza las tendencias anteriores y reflexiona de forma irónica sobre los valores de la sociedad tardocapitalista y neoliberal.
En este contexto son esenciales el eclecticismo (con múltiples teorías y estilos) la intrascendencia (al no darse importancia o caracterizarse por la frivolidad) y la fragmentariedad (ya que solo se vería una parte considerada incompleta de una obra). Igualmente lo serán el escepticismo y la deconstrucción.
Aparecen nuevas estéticas como la kitsch (con elementos que se consideran “horteras” o de mal gusto) y, a partir de ella, la variante denominada camp (arte popular basado en el humor y la exageración).
En este contexto se sitúa la poesía más actual, cuyos rasgos principales son:
• Frente al culturalismo de poetas como los novísimos, se produce una rehumanización, se reivindica la
subjetividad, se recupera el yo y la experiencia.
• Se busca una poesía capaz de llegar a un público cada vez más amplio.
• Se produce una renovación en el lenguaje, que se aleja del hermetismo y busca un léxico cotidiano, incluso
marginal.
• La visión de la realidad se aparta de la trascendencia y se utilizan el humor y la ironía.
• Se produce una honda preocupación social y existencial.
• Se incorporan temas y motivos alejados de los tradicionalmente poéticos.
• Aparece la metapoesía. Se juega con la tradición y la creación se convierte en un tema esencial.
Las diferentes tendencias que podemos observar en la poesía actual son la de la experiencia, el neosurrealismo, la poesía del silencio, la épica o coral y la poesía última.
LA POESÍA DE LOS OCHENTA Y LOS 90
Desde 1975 hasta la actualidad las orientaciones se han multiplicado, pero se aprecia una tendencia a abandonar el esteticismo de los antecesores (novísimos).
LÍNEAS GENERALES
La nueva poesía rescató la continuidad con el pasado literario español y encontró sus modelos en los poetas de fin de Siglo, la generación del 27 y en el grupo de los cincuenta. Así,las nuevas tendencias rechazan lo frio y conceptual de la generación Anterior a favor del intimismo y la emoción.
La nueva poesía mantiene la temática urbana y la vida cotidiana se
convierte en fuente de poemas detono autobiográfico, en los que asoman sentimientos como el amor, la Soledad, el paso del tiempo, la angustia ante la muerte… Se rechaza la ornamentación estilística y se prefiere una poesía de retórica más equilibrada.El lenguaje de tono coloquial se carga del léxico de la vida moderna, y la ironía permite un distanciamiento de la realidad. Se produce una vuelta a las formas métricas clásicas, pero no se abandona el verso libre.
Como tendencias poéticas que se han hecho visibles señalamos:
– el neosurrealismo, que entronca con la generación del 27 y los surrealistas de posguerra y continúa la línea de algunos novísimos (Blanca Andreu),el neorromanticismo, cuyos temas constantes son la noche, la importancia del canto y la muerte (Antonio Colinas), la poesía del silencio, minimalista o conceptualista, que continua la poesía fragmentaria de Valente, condensando los conceptos y abandonando el exceso verbal (Jaime Siles), la poesía épica, que recupera la naturaleza y el recuerdo de un pasado idílico (Julio Llamazares), la poesía sensualista o del nuevo erotismo, en la que el erotismo se une a motivos como el cuerpo, la noche y el Mar, abordando en ocasiones el tema de la homosexualidad (Ana Rossetti)
LA POESÍA DE LA EXPERIENCIA
La poesía de la experiencia ha sido la tendencia dominante durante las décadas de 1980 y 1990. Partían de la falacia y concebían el poema como un monólogo dramático. Los poetas se inspiraban en su propia experiencia y, dentro de ella, en sucesos cotidianos. Preferían los motivos urbanos y contemporáneos. El lenguaje utilizado por estos poetas era sencillo, cercano y con términos urbanos, marginales e incluso malsonantes. Los poetas alternan el verso libre con formas métricas tradicionales. Los principales autores dentro de esta corriente son Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes, Carlos Marzal y Benjamín Prado.
NEOSURREALISMO
En los años 80 surgió la corriente del Neosurrealismo, que propugnaba una vuelta a las raíces de la poesía surrealista. También se defendía el valor de la imaginación frente al realismo que se encontraba en la poesía
de la experiencia. En los poemas aparece la emoción, pero desde la irracionalidad y la ironía. Se utilizaban imágenes sorprendentes, con una visión onírica de la realidad. Los principales autores de este movimiento
son Pedro Casariego Córdoba, Blanca Andreu, José Luis V. Ferris, Amalia Iglesias y Miguel Ángel Velasco.
POESÍA DEL SILECNIO O METAFÍSICA
La poesía del silencio o metafísica tiene como núcleo formal la depuración verbal, la elipsis. Existe una voluntad metapoética y un hermetismo creciente, con un afán reflexivo. En estos autores se observa la influencia de Jorge Guillén y José Ángel Valente, entre otros. La poesía se concibe como un instrumento de reflexión y conocimiento. Los poetas más importantes de la poesía del silencio son Amparo Amorós, Olvido García Valdés, Miguel Suárez, Ildefonso Rodríguez y Álvaro Valverde.
POESÍA ÉPICA O CORAL
La poesía épica o coral intenta recuperar la memoria colectiva desde la introspectiva del yo poético. El Paisaje adquiere un valor mítico y simbólico y el yo se fusiona con el entorno que lo rodea. Los textos poseen
un tono casi ritual y se produce esa aproximación al acervo cultural colectivo. Los principales poetas dentro de este movimiento son José Luis Puerto, Julio Llamazares y Julio Martínez Mesanza.
80′: poesía figurativa, poesía metafísica, irracionalismo
Como reacción al culturalismo, los poetas Álvaro Salvador, Luis García Montero y Javier Egea escriben en Granada el manifiesto La otra sentimentalidad, que reivindica una poesía realista, con un léxico sencillo, situaciones cotidianas y búsqueda de la emoción. Los modelos de esta promoción hay que buscarlos en los poetas del 50, especialmente en Jaime Gil de Biedma, Ángel González y Francisco Brines.
Luis García Montero se ha convertido en el mayor representante de esta corriente de poesía llamada “poesía de la experiencia”. Ganó el Premio Adonáis con El jardín extranjero (1982), libro al que siguieron Diario cómplice (1988), Las flores del frío (1991), Habitaciones separadas (1994), Completamente viernes (1999) y La intimidad de la serpiente (2003), con los que cosechó el Premio Nacional de Literatura, el Premio de la Crítica, o el Premio Loewe. La mayor parte de sus poemas son de tema amoroso, especialmente en escenarios nocturnos, aunque también abundan los de reflexión existencial.
Felipe Benítez Reyes es otro representante destacado de este grupo. Sus temas preferidos, además del amoroso, son la memoria, el paso del tiempo y la propia literatura. Es autor de, entre otros, Los vanos mundos y Vidas improbables, ganador del Premio de la Crítica y del Premio Loewe.
Carlos Marzal, cuyo reconocimiento llegó algo más tarde que el de sus dos predecesores, ganó el Premio de la Crítica con Metales Pesados (2001), y en 2002 el Premio Nacional de Literatura por el mismo poemario. Marzal, desde una poesía realista, escéptica e irónica, meditativa sobre el amor o la amistad (La vida de frontera), pasa, sin embargo, a una menos figurativa y más cuidada.
Jon Juaristi (Bilbao, 1951) se aleja levemente de estos planteamientos, ya que en él predomina un tono melancólico y desengañado ante la realidad y ante él mismo, cubierto con una sutil ironía. Destacan su reinterpretación de los clásicos y su preocupación por el problema vasco. Es autor de obras como Diario de un poeta recién cansado o Tiempo desapacible.
Otros autores cercanos a estos planteamientos son Francisco Bejarano, José Mateos, Javier Salvago, Abelardo Linares, Juan Lamillar y José Antonio Mesa Toré, andaluces todos ellos, que hablan del amor y la nostalgia con lenguaje sencillo y directo y con métrica tradicional. Poeta intimista y amigo de las formas es Justo Navarro.
Andrés Trapiello, en poemarios como La vida fácil, defiende una poesía tradicional, de tono sereno y basada en modelos como Unamuno o los Machado. También leonés, Julio Llamazares se encuentra a medio camino entre un simbolismo y una serenidad similar a la de Trapiello, y una nueva poesía épica del mundo rural, que recuerda la intrahistoria.
A mediados de la década, un conjunto de autores que se agruparon bajo lo que ellos mismos denominaron la Diferencia, reivindicaron la independencia y libertad literarias, frente a la poesía de la Experiencia, que consideraban tendencia dominante, protegida, tal y como afirmaban en sus poéticas y textos teóricos, por los poderes públicos. Dentro de esta corriente de la Diferencia destacan los escritores Antonio Enrique, José Lupiañez y Fernando de Villena.
Aunque en un principio cualquier desmarcamiento del paradigma oficial validaba las propuestas de esta corriente, sus autores fundacionales fueron derivando hacia un tipo de poesía formalmente más exigente, lejos de la lengua coloquial y las temáticas urbanas. Dicha estética, más cercana a la generación del 60 (poetas como Antonio Hernández Ramírez, Ángel García López, Rafael Soto Vergés o Jesús Hilario Tundidor) que a los poetas de la generación del 50, propugnaba una mayor consistencia verbal en orden a la atención de los recursos estilísticos, dentro de un lenguaje más figurativo, esto es permeable a los símbolos y metáforas, ya que consideraban el cultivo de la imagen esencial al discurso poético, así como una preocupación temática que excedía los ámbitos de la cotidianeidad. Frente a una sociedad cada vez más uniformada, tal y como afirmaban en su teoría poética, en sus hábitos y pensamiento, el objetivo de estos autores fue la diversidad y la disidencia.
En cuanto a poesía épica, destacan los nombres de Julio Martínez Mesanza, Julio Llamazares y Juan Carlos Suñén. En ellos domina el trasfondo moral. Mesanza, a través de endecasílabos, recrea en su poemario Europa los temas de la valentía y el honor, con escenarios clásicos o medievales pero con un reflejo en la vida moderna. Suñén es autor de Un hombre no debe ser recordado, Premio Rey Juan Carlos.
Surge asimismo una corriente de poesía enmarcada en el irracionalismo, alejada de los postulados de la poesía de la experiencia. Dentro de este grupo destacan poetas como el leonés Juan Carlos Mestre, autor de poemarios como Antífona de otoño en el valle del Bierzo, premio Adonais, La poesía ha caído en desgracia o En la tumba de Keats; o Blanca Andreu, ganadora del Adonais con De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, poemario que justifica su neosurrealismo y su postura irracional con las constantes alusiones a la droga. Pero si habláramos de ruptura encontramos al también destacado Fernando Beltrán, cuyo «Aquelarre en Madrid», accésit del premio Adonais el año que lo gana Luis García Montero, supone un claro ejemplo de poesía rupturista con el pasado culturalista y una apuesta por la vanguardia poética. Posteriormente su poesía se orientará también por el lado social, aunque sin abandonar nunca un cierto irracionalismo y surrealismo. Otros nombres asociados a la corriente irracionalista son Luisa Castro, Amalia Iglesias, Beatriz Hernanz o Ángel Petisme.
Otra corriente sería la poesía metafísica o del silencio, representada por autores como Miguel Casado, Esperanza López Parada, Andrés Sánchez Robayna, Álvaro Valverde, Vicente Valero, Olvido García Valdés, Chantal Maillard, Concha García, Pedro Provencio y Ada Salas que defienden una poesía minimalista en la que cobran suma importancia los espacios entre palabras. Partícipe de la reflexión metafísica y del hermetismo formal es la poesía de José Carlos Cataño. Aunque es difícil encontrar grandes semejanzas en sus planteamientos, suele agrupárseles por no pertenecer a la corriente dominante.
Es notable la proliferación de poemarios sobre el erotismo desde un punto de vista femenino, escritos por autoras como Ana Rossetti (Los devaneos de Erato), Almudena Guzmán (Poema de Lida Sal, Usted, Calendario, El príncipe rojo) o Aurora Luque (Hiperiónida, Problemas de doblaje, Camaradas de Ícaro).
90′: entre el realismo y la metafísica
Algunos poetas tienden a una cierta conciliación de posturas. Entre otros, Jorge Riechmann, Eduardo García, los últimos libros de Carlos Marzal y Vicente Gallego. Riechmann evoluciona desde una poesía metafísica y hermética (Cántico de la erosión) hasta una comprometida con la sociedad (El día que dejé de leer El País). Gallego comenzó con un periodo reflexivo (La luz, de otra manera) al que fue incorporado meditaciones sobre la vida actual y las relaciones de pareja (La plata de los días), y en los últimos años (Si temierais morir, Mundo dentro del claro) ha evolucionado hacia una sorprendente revisión de la poesía mística.
Fernando Beltrán, tras su manifiesto en favor de una «poesía entrometida», orientará parte su voz poética a un lado social, sin abandonar el estilo que comenzó con «Aquelarre en Madrid». Frutos de la conciliación entre la experiencia vital y la exploración moral o metafísica son las voces de Antonio Moreno Guerrero, Miguel Ángel Velasco, Beatriz Villacañas, Luis Muñoz, Álvaro García, Carlos Javier Morales, Lorenzo Plana y Lorenzo Oliván. En un plano más abierto al experimentalismo y a una relectura irónica de la vanguardia, se hallan las obras de Jorge Gimeno y Javier Codesal. Francisco Domene se mueve en la línea del realismo crítico. [Ángel González Quesada], Salamanca, 1952. El poeta que más libros ha publicado en las últimas décadas, todos fruto de algún premio literario (San Juan de la Cruz, Internacional ‘Ernesto Cardenal’, Gabriel Celaya, Jovellanos, Internacional de Puerto Rico, etc. etc. Su poesía se caracteriza por reflejar una profundísima indagación en la naturaleza del lenguaje y de las formas expresivas que conectan lo lírico a lo literario. Entre sus obras cabe destacar ‘Manual del culpable’, ‘Para cuando anochezca’, ‘Papeles del cautivo’, ‘Absoluciones’, etc.
Por otro lado, recogiendo la herencia del realismo sucio, surge una poesía centrada en explorar emociones que redundan en el hastío y el desengaño. Los autores principales en esta línea son Roger Wolfe, Karmelo C. Iribarren, Pablo García Casado y José Luis Gracia Mosteo.
Una nueva tendencia, a la que parte de la crítica ha venido a denominar poesía de la conciencia, se forma en una poesía de fuerte raigambre social, alrededor tanto de los encuentros poéticos organizados en Moguer con el nombre de Voces del extremo como a través de diversos movimientos de izquierda anticapitalista. Autores en esta línea serían Antonio Orihuela, Isabel Pérez Montalbán, Antonio Méndez, David González y Enrique Falcón.
También tendríamos que tener en cuenta a autores no vinculados a estas corrientes como Manuel Moya y Aurelio González Ovies. O por otro lado el poeta Francisco Acuyo, creador inclasificable, con un universo poético propio.
ÚLTIMA POESÍA DEL SIGLO XX. GENERACIÓN DEL 2000
En la poesía última se produce una proliferación de antologías, con múltiples tendencias y autores. Estos seencuentran en una edad próxima. Hay un regreso a la poesía de la experiencia, con una obra meditativa y
conversacional. En el estilo se aprecian influencias del llamado realismo sucio de Raymond Carver o Charles Bukowski. Hay un predominio de la introspección y un intento de renovación lingüística, con la combinación
del esteticismo y la realidad cotidiana. Ante la realidad histórica se oscila entre la negación del compromiso y el deseo de regresar a una conciencia crítica colectiva. Los principales poetas son Jorge Riechmann, Luisa
Castro, Mariano Peyrou, Andrés Neuman, Javier Vela y Elena Medel.
Se trata de una generación estudiada, entre otros, por el crítico Luis Antonio de Villena en su antología La inteligencia y el hacha. Un panorama de la Generación poética de 2000. Según este autor, esta generación subvierte radicalmente los presupuestos de la poesía de la experiencia. Se incluirían en ella desde poetas asociados por otros críticos a una ontinuacón de la poesía de la experiencia, como Juan Antonio González Iglesias, Álvaro García, Luis Muñoz, Lorenzo Oliván o Lorenzo Plana, a poetas ya plenamente representativos de una visión más distanciada, ya sea a través de la ironía, como Jorge Gimeno o Jesús Aguado, o a través
de la denuncia social, como Isabel Pérez Montalbán.
Otros críticos consideran que la poesía más reciente, partiendo de la base de que ya no es poesía de la experiencia, se mueve en muy diversos frentes sin que se pueda hablar en ningún caso de una escuela predominante. Incluso dentro de cada grupo las diferencias son enormes y en muchos casos un poeta se puede adscribir a varios de ellos. Así, de este modo se produce en algunos poetas una vuelta al tratamiento de los temas humanos con un tono grave pero con leves cesiones a la ironía, Adolfo Cueto, Vanesa Pérez-Sauquillo, Luis Bagué Quílez, Ariadna G. García, Miriam Reyes, Ben Clark, Camilo de Ory, Mario Cuenca Sandoval o Martín López- Vega, alternado con un tono expresionista, existencial y reflexivo donde se situarían Miguel Ángel Contreras, Julio Mas Alcaraz y José Daniel García. Otros poetas se adscriben de alguna manera a la herencia dialéctica entre la tradición y la vanguardia, como Carlos Pardo, Juan Carlos Abril, Abraham Gragera, Juan Antonio Bernier, Rafael Espejo, Josep M. Rodríguez, Juan Manuel Romero, Andrés Navarro, [Jesús Cárdenas] o Antonio Portela.
Estos y otros poetas habrían adelantado presupuestos compositivos de superación radical de la poesía de la experiencia presentes a su vez en poetas algo más mayores como Julieta Valero, Mariano Peyrou, José Luis Rey, Marcos Canteli, Ana Tapia, Antonio Lucas, Alberto Santamaría o Begoña Callejón, o más jóvenes, como Ana Gorría, Juan Andrés García
Román, Alejandra Vanessa, Elena Medel, David Leo García y Luna Miguel, entre otros. Las características principales de este núcleo último sería la superación de los referentes nacionales y la escritura neovanguardista, desde una visión netamente posmoderna y novísima, cercana al collage heteróclito.
No obstante, habría que tener en cuenta que existen también otros jóvenes poetas que han superado ambos movimientos y abierto una tercera vía, que recoge los frutos tanto del realismo como de las vanguardias y pretende dar cuenta de nuestro tiempo complejo de incertidumbre, como son Miguel Donetch Cervera, Raquel Lanseros, Daniel Rodríguez Moya y Fernando
Valverde. Aun así, existen otros grupos y corrientes estilísticas, que muchas veces dependen de un solo libro o autor. En ese sentido algunos poetas escriben una poética confesional centrada en el yo poético. Ejemplos serían Alfonso Berrocal o Pablo Méndez. Otro grupo sería el denominado «lanzarotistas», moderados por Sánchez Robayna, grupo en el que
destaca Rafael-José Díaz. También se puede hablar de un grupo de poetas continuadores de la herencia rilkeana, con antecedentes en Claudio Rodríguez y Vicente Valero: Javier Cánaves, Javier Cano, Carlos Contreras Elvira, José Antonio Gómez Coronado o Javier Vela.
En definitiva, posmodernidad y eclecticismo en un grupo extraordinariamente heterogéneo.
POETAS Y DIGITALES. FORMAS PROPIAS DE LA POESÍA DE LOS MILLENNIALS
¿Escriben distinto los nativos digitales? ¿Supone Internet un cambio en el contenido y la forma de los poemas, y no solo en su distribución? En La lira de las masas(Páginas de Espuma, 2019), Martín Rodríguez-Gaona defiende que, puesto que el público virtual no atiende a los viejos circuitos (editoriales de prestigio, Academia o poetas veteranos), la red habría dado lugar a lo que él llama “poesía pop tardoadolescente”, una escritura nueva que busca el entretenimiento y la identificación de sus lectores, pero que no se relaciona con la tradición (tampoco mediante la ruptura, así que no podría resultar realmente original). No obstante, y según afirma Gonzalo Torné “la red acelera los primeros pasos del poeta, pero no impone ninguna marca en su escritura”.
Millennials: Nueve poetas, la reciente antología de Gonzalo Torné para Alba Editorial
Luna Miguel, una de las autoras seleccionadas, lo explica así: “La influencia del mundo digital en la poesía contemporánea (la que leo publicada en papel y la que encuentro en Twitter o Instagram) no deja de ser anecdótica. Más temática que formal. “Lo que se ha transformado”, indica Laia López Manrique, poeta, coordinadora de Revista Kokoro y docente, “es la imagen de los y las poetas, mediada por las demandas de lo virtual y de lo inmediato.”
En general, Internet habría modificado los hábitos de los lectores y también su manera de acceder a la poesía, aunque no la naturaleza de esta. Pero existen algunas excepciones: poetas como Juan de Beatriz, flamante Premio Emilio Prados por Cantar qué, que han aprovechado los avances tecnológicos y mediáticos y la proliferación de mundos virtuales para elaborar su poética. En sus palabras:
“Si la red es una metáfora de la totalidad de lo real, el libro de tecnopoesía constituirá un ancho espacio, donde todo tenga cabida”.
Además, Juan tiene una interesante teoría sobre el acercamiento de los jóvenes a la escritura poética que podría explicar su proliferación:
“El joven actual genera una cantidad de textos sin precedentes, al margen de su calidad, rigor o función. Esta ingente cantidad de texting facilita un trasvase intuitivo e inmediato entre la escritura digital (cotidiana y funcional) y la escritura literaria. El pie de foto en Instagram, esa respuesta algo más meditada de WhatsApp o la reflexión apuntada a la carrera en las notas del móvil se convierten hoy, de modo muy natural, en el germen de un poema”.
Luna Miguel
Si la discusión sobre si existe o no una escritura específicamente milenial ya es, en según qué lugares, tensa; en estos mismos rincones de Facebook y de Twitter los ánimos terminan de encenderse cuando se toca el fenómeno de los superventas. Durante muchos años la broma había funcionado, porque, seguramente, se acercaba a la realidad (”¡en España hay más poetas que lectores de poesía!”); pero hoy existen libros de poemas que se exhiben en los escaparates de las librerías y que despachan miles de ejemplares. La poesía llega cada año a más lectores y cada vez viaja más deprisa, y esta aceleración no podría entenderse sin Internet y las posibilidades que ofrece para que circulen los textos.
Muchos de sus autores (Defreds, Marwan, Irene X) cuentan con decenas o cientos de miles de seguidores en Instagram. Una de las editoriales que más superventas acumula en su catálogo es Espasa y una de sus editoras, Viviana Paletta, justifica así su éxito:
“Considero que la repercusión masiva de ciertas publicaciones tiene que ver con la afectividad y con la sentimentalidad a flor de piel, plasmada de una forma accesible”.
De manera más técnica, Juan de Beatriz desmenuza estos superventas:
“Una de las singularidades del best seller es la autofagia referencial, el adanismo literario y la desconexión parcial con una determinada tradición estética. El manido yo lírico ahora, ha devenido en un yo hipertrofiado, autocomplaciente y naíf”.
No obstante, no considera que este sea un fenómeno negativo: “En su día, la deglución mercantilista del género despertó ampollas en el mundillo poético, porque se trata de un ámbito muy rígido. No es mala cosa que el mercado editorial haya encontrado una bolsa de oxígeno”.Otro de los puntos más debatidos es el de si existe una transferencia de público que empiece consumiendo a los llamados “poetas de Instagram” y termine por acercarse a propuestas más exigentes. “Yo misma lo he vivido”, prosigue Luna. “Hay lectoras de Elvira Sastre o Irene X que han llegado a mí después de leerlas. Y quiero pensar que después de haber llegado a mí habrán podido acceder a Berta García Faet o a Elizabeth Duval”.
Sin embargo, Laia López Manrique, en permanente contacto con sus alumnos, no es optimista a ese respecto:
“Puede que haya una transferencia azarosa en algunos casos, pero no tengo ninguna confianza en que eso suceda como regla general. La literatura en la enseñanza secundaria, al menos en la escuela pública, se enseña poco y mal. No disponemos de tiempo ni de recursos suficientes para desarrollar un diálogo complejo al respecto. En ese contexto, la poesía es una hormiga que se ve lateralmente afectada, sí, pero no deja de ser un grano de arena más en un desierto”.
Hablar de poesía es también hablar de precariedad y de unas instituciones anticuadas, conservadoras y parciales. Por eso a Luna le molesta que todas las controversias ocurran del lado de los autores “y no sobre los nefastos sistemas de premios públicos, ni sobre la tensión entre las editoriales independientes y las grandes, ni tampoco sobre el peso de la academia sobre los que están empezando a publicar”. Laia señala que en el ámbito poético “los escritores, son quienes se ven obligados a hacer el trabajo de puente entre su propia obra y la visibilidad de la misma”. Algo cansado que nunca se menciona, y que ocurre porque “las instituciones privilegian unas pocas propuestas”. Con todo, editoriales valientes como La uÑa RoTa, Ultramarinos, Letraversal, Cántico o La Bella Varsovia (que acaba de incorporarse a Anagrama) se han consolidado como alternativa al “agotado paradigma editorial clásico” que “no huele ni de lejos las nuevas derivas estéticas de la poesía joven española”, en palabras de Juan.
Pero el mundo de la poesía también sale de sí mismo y se asoma a la realidad sobre (y desde) la que escribe. Siempre se podrán encontrar dos vetas: la de algunos poetas dedicados a revelar la oscuridad de las cosas mediante intuiciones, hallazgos y figuraciones existenciales y la de otros más atentos a su entorno, decididos a intervenir social o políticamente. Se podría decir que las poetas de este último grupo han alcanzado notables éxitos en los últimos tiempos, anticipando la centralidad del feminismo, practicándolo durante su actividad poética e incorporándolo a su discurso. Viviana expone: “La poesía es movilizadora, individual y socialmente. La verdadera poesía siempre ha cuestionado el estado de las cosas, los valores dominantes en cada tiempo. Y fue así en el feminismo, en el que tantas poetas se adelantaron a una lucha que hoy interpela a todos; y lo veo ahora en la ecopoesía o la escritura migrante: movimientos poéticos que llevan a un nuevo saber y al compromiso en muchos casos”.
El del feminismo es el caso paradigmático, el mejor ejemplo de cómo la poesía contemporánea puede alcanzar la conciencia de sus lectores. Luna confirma que la poesía permite intervenir en el debate público (además de generar debates íntimos), y de paso, para terminar, ofrece unas cuantas referencias: “Estoy convencida de que la poesía permite llegar a esos lugares. Al menos en la cuestión feminista, confío en los despertares que hayan podido causar Audre Lorde, Adirenne Rich, Forough Farrojzad, Anne Carson, Koleka Putuma o María Salgado”.
Dos antologías recientes han intentado poner puertas al campo literario que ocupan (y okupan) los nuevos bardos: Millennials. Nueve poetas (Alba, 2021) y Cuando dejó de llover. 50 poéticas recién cortadas (Sloper, 2021)
Si quieres conocerr algo más, accede a los siguientes enlaces
5 escritoras ‘millennials’ que deberías conocer y leer
https://elpais.com/icon/cultura/2022-03-13/la-batalla-en-verso-los-poetas-millennials-frente-a-lo-comercial-lo-digital-y-lo-viral.html
PRESENTACIÓN GENERAL
A continuación os dejo el enlace:

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